Mi madre siempre ha seguido la tradición del dicho “por San Sebastián, las Poleás”, y todos los años las hacía para almorzar, y las que sobraban, para la noche.
Yo también sigo la tradición, pero cada vez adelanto más la fecha tradicional de la festividad del santo, el 20 de enero y las hago antes, aunque eso sí, el día 20 no faltan.
Ingredientes (para 4 personas):
- 5 Cucharadas soperas de aceite
- 1 Cucharada de Harina
- 1 Bollo de Pan Blanco
- 3 Cucharadas soperas de Azúcar
- 1 Cucharadita de café de Matalahúva
- 1 Vaso de Leche
- Canela en polvo
- 1 Cáscara de limón
- Medio litro de aceite para freír el pan
Poner a calentar el aceite en una sartén y cuando esté caliente echar la cáscara de limón y la matalahúva hasta que se dore un poquito y el aceite tome el sabor.
Retirar del fuego, colar el aceite y volverlo a poner de nuevo en la sartén y calentar.
Agregar la harina rehogándola a fuego medio para que se cueza e ir añadiendo poco a poco la leche hasta que espese (como unas natillas). Incorporar el azúcar y retirar del fuego.
Cortar el pan a trozos y freír en abundante aceite caliente, escurrir y añadir a las poleás.
Servir espolvoreado de canela molida.
Carla, este plato tiene una pinta que quita el sentido. Tengo que mirarlo más detenidamente porque me ha encantado.
ResponderEliminarSaludos
Hola guapa, que recuerdos me has trido de mi madre, ella tambien la hacia, siempre me contaba, que cuando la guerra, los que tuvieran harina, eran ricos, porque no pasaban hambre, con poleas se alimentaban y si llevaban coscorrones era ya un lujo,esas estan divinas, como todo lo que haces, un beso
ResponderEliminarQue ricassss!!! me pruebo un poquitín...uuummm delicioso!!!
ResponderEliminarBesos
Mi tío nos las hacía todos los años y me traen recuerdos maravillosos! A ver si un día de estos hago su receta. Un besito y gracias!
ResponderEliminarole, que cosas más ricas haces,
ResponderEliminarcon lo que a mi me gustan. Ya sé donde buscarlas cuando me apetezcan.
Un beso
Que ricas, tiene que estar muy buena esta receta. La probaré.
ResponderEliminarUn besiño.
no lo había visto nunca, no hay nada mejor que seguir las tradiciones familiares
ResponderEliminarbesos
toma ya cosita buena de las de verdad.
ResponderEliminarGracias guapísima por compartir estas cositas tan ricas que nos haces.
Besos mil.
Me encanta esta receta y tú la has bordao, te han quedado como me las hacía mi abuela.BESITOS.
ResponderEliminarPues yo no las he visto nunca,pero las provare a ver que tal.
ResponderEliminarMe ha llamado la atención el nombre de tu blog (guardo dos morteros de mi madre como oro en paño) y que sorpresa ver esta receta que me la ha recordado y me ha emocionado. Hace muchisimos años que no la como.
ResponderEliminarEnhorabuena por el blog.
Un cordial saludo
Hola:
ResponderEliminarQué bonito es conservar las tradiciones y evitar que estos platos se pierdan. una maravilla. Besos mil y me alegro te haya gustado mi postre
Qué ricas deben estar!!!
ResponderEliminarSelas había oido a ´mi madre, pero no las he probado.
Cualquier día de estos la invito a comer y le doy la sorpresa.
besitos y buen finde
No conocía nada "las poleas" que has preparado, fijate que no sabía si era un plato salado o dulce.
ResponderEliminarPero te han quedado con un aspecto rico y, por como cuentas lo que llevan, tienen que ser muy agradables de comer. Gracias por la receta, que me voy a guardar. Un beso.
Que rico se ve!!La verdad es que las tradiciones no hay que perderlas!!
ResponderEliminarUn besino y feliz fin de semana!
Vanesuky.
Nunca las he probado,pero estos platos tan tipicos son siempre buenisimos,me encantan las tradiciones y que no se pierdan.
ResponderEliminarBesets.
Une recette qui me plait beaucoup.
ResponderEliminarTengo una cita para usted en mi blog.
A bientôt.
Carla que recuerdos me has traido.
ResponderEliminar¡¡Que ricas¡¡¡¡
Mi abuela las hacia todas las noches para cenar a mi abuelo.
Unas noches le añadia almendras fritas, otras miel,otras azucar, asi variaba, pero era "mu peasao" y todas las noches cenaba eso.
Ademas le gustaban en la sarten esas de rabo y pintitas....Creo que esta noche caeran, je je.
Gracias por el recuerdo tan grato que me ha traido de tan maravilloso plato.
bsss entrañables desde Almeria.
AL leer tu receta, ha venido a mi mente que mi madre también las hacia.
ResponderEliminarAun que ella si no recuerdo mal, no tenia fecha, cuando la parecía las hacia y era para la cena.
Que tiempos aquello.....
Besitos
Nunca oí hablar de las poleás, pero tiene que estar para empezar y no parar, y sobre todo, lo que me encanta es que estas recetas antigüas de nuestras abuelas, se vayan recuperando y abriéndose paso entre la "nueva cocina" para recuperar el puesto que se merecen.
ResponderEliminarUn besín,
Siempre le he oído decir a mi madre "Tres nombres tienen las desgraciás: Puchas, gachas y poleás".
ResponderEliminarSolían ser comida de pobres y ahora se desprecian por la mala fama que se les ha creado alrededor.
Sólo las he comido una vez y eran saladas, con pimentón y torreznos.Hace ya casi cuarenta años.
A lo mejor va siendo hora de recuperarlas para la cocina habitual.
Besos.
Eso mismo, son como las gachas de aquí. Quizá las nuestras mas duritas.
ResponderEliminarA la mayorìa nos gustan tan espesas como siempre se ha dicho... que si se rajan, mas buenas están.