Hace algún
tiempo me costaba encontrar la pasta gigante, sólo y únicamente la conseguía en
el supermercado de El Corte Inglés, y no siempre ni mucha variedad. Hoy por el
contrario están en las estanterías de casi todas las grandes (y también
pequeñas) superficies, y con una variedad que ya hubiera querido yo en otros
tiempos. Y además con un precio muy pero que muy asequible.
Estas en
concreto las compré en Lidl. Su nombre es Lumaconi, es una especie de cestita
con la que se pueden hacer maravillas.
Lo suyo es
hacerlas rellenas de lo que se quiera, lo que más os guste, la imaginación os
dará una gran cantidad de ellos. Yo opté por carne de pollo picada.
Fue un placer prepararlas y por supuesto
degustarlas.
Ingredientes
para 4 personas:
- 300 grs. De
Lumaconi XXL
- 400 grs. De
Carne de Pollo picada (yo usé de la parte del muslo y contramuslo, que es más
jugosa que la pechuga)
- 1 Cebolla
- 2 Dientes de
Ajo
- 1 Zanahoria
- 1 Vasito de
Vino Blanco (le puse Manzanilla)
- 200 cc de
Nata para Cocinar
- Queso
Emmental rallado
- 1 Cucharada
de Orégano
- Pimienta
Blanca Molida
- Ralladura de
Nuez Moscada
- Aceite de
Oliva Virgen Extra
- Sal
Elaboración:
Poner a
calentar el aceite y picar la cebolla, zanahoria y ajos muy picaditos. Volcar
en el aceite cuando éste ya esté caliente. Rehogar hasta que las verduras se
vean pochadas.
Añadir la
carne y rehogarla también hasta que haya perdido el color. Poner entonces el
vino y todas las especias. Mantener al fuego durante unos 10 minutos hasta que
la carne esté tierna. Si es necesario echar un poco de agua.
Cuando ya
tengamos todo a nuestro gusto le incorporamos la nata y dejamos un poco más a
fuego lento hasta que se haya consumido. El resultado tiene que ser más bien
seco.
Lo pasamos
todo a un bol y reservamos para que se vaya enfriando.
Pasamos
ahora a cocer la pasta, siempre siguiendo las indicaciones del fabricante. En
mi caso la cocción era de 16 minutos, pero yo solamente la tuve 10, puesto que
luego se termina de hacer en el horno.
Cuando la
pasta ya esté cocida, escurrida y templada para no quemarnos pasamos al
rellenarlas. Es muy fácil aunque laborioso, pues hay que cuidar de que la pasta
no se rompa.
En una
bandeja o fuente de horno ponemos en el fondo una capa de bechamel.
Con una
cucharita vamos rellenando las cestitas y colocándolas en la bandeja, muy
pegaditas unas con otras para que no se vuelquen, tienen que quedar bien
ajustadas.
Les ponemos
por encima una capa de bechamel y otra de queso emmental rallado.
Y al horno
con turbo a 180-190º hasta que estén bien doraditas.